Querido Santo Padre,
Muchas felicidades! En los albores de tan precioso don de fidelidad en el marco de tan hermosa solemnidad de la Cristiandad, Siempre Sacerdotes le da sus más preciadas felicitaciones. Así como le encomienda en estas 60 horas de Adoración eucarística ( 60 horas de estudio, en nuestro caso) que según un santo sacerdote muy querido y conocido por Usted, San Josemaría Escrivá de Balaguer: " Una hora de estudio es una hora de oración".
Es una gracia muy grande y pedimos a Dios que si es su voluntad , algún día lleguemos a ser amigos y hermanos en el sacerdocio. Y no sólo eso que cada día le busquemos, le encontremos y le tratemos...como Usted se pregunta en la homília y nosotros también nos preguntamos:
"(...)Él me conoce por mi nombre. No soy un ser anónimo cualquiera en la inmensidad del universo. Me conoce de manera totalmente personal. Y yo, ¿le conozco a Él? La amistad que Él me ofrece sólo puede significar que también yo trate siempre de conocerle mejor; que yo, en la Escritura, en los Sacramentos, en el encuentro de la oración, en la comunión de los Santos, en las personas que se acercan a mí y que Él me envía, me esfuerce siempre en conocerle cada vez más (...)"
Ya no os llamo siervos, sino amigos» (cf. Jn 15,15). Sesenta años después de mi Ordenación sacerdotal, siento todavía resonar en mi interior estas palabras de Jesús, que nuestro gran Arzobispo, el Cardenal Faulhaber, con la voz ya un poco débil pero firme, nos dirigió a los nuevos sacerdotes al final de la ceremonia de Ordenación...leer toda la homília

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